Y acá hablo de las Pascuas

El calendario nos arrastraba hasta la entrada de Abril. Mes cuarto de este glorioso 2015. Mes de las vacaciones de Primavera por las Pascuas Cristianas. Mi mes de transición del septimo al octavo escalón de esta ¨escalera intercambista¨. Arrancamos con todas las expectativas de por fín dejar detrás al maldito invierno blanco y gélido, que había atacado mi cuerpo desde la primer nevada en Noviembre 20. Pero el clima quizo jugar con nuestros sentimientos y nos regaló unas vacaciones llenas de humedad, viento, frio, un poco de nieve y muchísima lluvia.

Pobre señor Lluvia, pensó que un poco de agua iba a pararme. Ja, me reí.

Esperaba Abril muy ansioso. En primer lugar por que tener vacaciones de la escuela, aún si soy un estudiante de intercambio, es siempre bueno. Luego, por que serían las Pascuas. Argentina no se caracteriza por ser un país super recontra mega cristiano, o quizás no mi entorno, y las pascuas son simplemente un momento de relax para quienes tienen la oportunidad de viajar, un momento para destruir al estomago con chocolates, y al mismo tiempo un momento donde el precio del pescado aumenta muchisimo, por que siempre nos importa muy poco la merluza, pero por una extraña razón que pocos conocen durante las pascuas, como las ballenas, nos alimentamos a base de animales marinos.

Featured image

Zalgiris arena! Versus Partizanas de Serbia. Que buen partido!

El viernes santo comenzó como cualquier día, aunque Vilnius oscilaba en una temperatura de 14 grados, lo cual yo puedo considerar en estos momentos como ¨alta¨  Durante el día basicamente se hizo una limpieza a fondo de la casa (Gracias a dios), luego de transpirar como ¨testigo falso¨ y de quitar cualquier rastro de telas de araña, polvo y pelos de pisos, paredes, antepechos de ventanas y techos, baño mediante, acompañé a la madre y al hijo mayor de la familia que tiene la gentileza de hospedarme, a una peregrinación con antorchas fuera de Vilnius. Eran las 21,30 hs. La luna iluminaba de lleno la ruta, y nosotros en el auto peugeot negro, perdidos. Cuando ya la hora de la procesión nos había alcanzado, pudimos dar con el camino de tierra que se escurría entre los abedules. Descreido pregunte: ¨Kur mes esame?¨ Estaba seguro que seguiamos perdidos. Pero no, finalmente dimos con un camino de velas naranjas que se iban acompañando la caprichosa silueta del lago. Luego de resar un padre nuestro en Lituania (Mūsų tėvas) comenzamos una pequeña procesión. Para luego adentrarnos en la Iglesia del pueblo. Eran ya las 23 horas, estaba cansado, el día anterior me había ido a Kaunas a ver a Zalgiris, y ningun partido esta completo si luego no hay aunque sea un pequeño agape en la casa de la Vikinga.

Entonces el panorama era más o menos así. Una Iglesia perdida en algún lugar de Lituania. Repleta de peregrinos lituanos, en su mayoria jovenes. Un cura que era muy desestructurado. Un cañón y una pantalla, por que la misa fue bastante tecnológica. Y yo, un joven argentino que no es el mejor de los cristianos, con sueño y hambre, batallando para sonreir, entender y no dormirme. Difícil tarea.

La misa relato con lujo de detalles los acontecimientos de por qué festejabamos/conmemorabamos la Pascua Cristiana de Resurrección. ¿Ya les había comentado que tenía hambre y sueño? Bueno, mi hambre se incrementaba, mi sueño igual. Pero hacia fuerzas, incluso cuando ya eran las 2 de la mañana. Por que sí. Acá las cosas las hacen en serio, si no vas a misa nunca, en Pascua te comes una misa de 4 horas. Afuera los pecados, adentro la sangre y el cuerpo de Cristo –sin ofender a ningún Cristiano-. El Vura nos bañó en agua, y por fín dió por finalizada la ceremonia. Record Guiness, según yo.

Luego de la misa nos fuimos a un área en común donde había una mesa llena de comida. Frutas, Masas secas, Sandwiches, Chocolates, Te, Cafe, Carne, Sushi. Me abalancé sobre la mesa, cual ave de rapiña. Y así de rápido fue el grito del cura advirtiéndome/Cagandome a pedos, por que la comida al parecer no estaba bendecida. Miré a mi al rededor, y me encontraba rodeado de Lituanos y la mirada piadosa y de risa de la madre de la familia. Pedí perdón, cual caballero francés. Y luego de haber pedido en el nombre dios, comimos.

Featured image

Kiausinai per visiem! Este es el juego en el que perdi, muchas veces.

Mi pascua empezaba entre perdidas, fuego, caminatas, una misa interminable, una cagada a pedos de un cura y comida. Comprendí, que ese fin de semana sería distinto y que probablemente, único.

El sábado comenzó desde muy temprano. Para mi era aún madrugada, cuando golpearon a mi puerta los dos más pequeños de la casa. Desayunamos todos juntos y luego partimos a la casa de la abuela materna de la familia. Toda la familia junta, y yo. Un latino entre tanto rubio caucásico, bueno mejor dicho, Báltico.

Volvimos a resar tomándonos todos de la manos. La mesa rebalsaba de tortas, frutas, pollo, ensaladas, compotas, vodka, panes y vinos. AH! y el protagonista de las pascuas, LOS HUEVOS DUROS! Durante ese fin de semana comí más huevos duros, que en toda mi vida. La costumbre es juntarse durante la semana previa a la pascua y decorar huevos, a través de colorantes y ceras naturales. Haciendo algunas cosas muy Featured imagebonitas. Pero excesiva cantidad de huevos, quizas unas 4 docenas, para tan solo 10 personas. Calcularán ustedes la cantidad per capita de la ingesta de huevos. Cacaree.

Tomó cada quien un huevo. Bendecimos la comida. Comimos el huevo y arrancó el banquete.

Luego de la comida, los más chicos y el latino que estaba desencajado entre tanta clara y yema, nos pusimos a jugar un juego con los huevos. La consigna es golpear, luego de tirar el huevo a través de una rampa, los huevos de los contrincantes. Gana quien golpea todos los huevos de los contrincantes. Claramente los nenes de entre 4 y 9 años tuvieron un desempeño más destacable que el mío. Perdí en primer lugar, en las 5 veces que jugamos. No me frustré. Aunque les advierto, a los nenes los dejaban hacer trampa, y yo ahí como boludo, tratado de golpear los huevos, que por su forma cilíndrica, paraban en cualquier lugar, menos golpeando el que yo queria.

Terminó el día, pero no las festividades. El lunes proseguiría todo. Puesto que en tos lugares también se conmemora el primer día luego de la resurrección de Cristo.

Domingo y aunque nuevamente comenzó todo temprano, estaba contento por todo lo que estabamos viviendo. No son muchas las oportunidades de festejar cosas ¨en familia¨ y más allá de que llevo muy bien el echo de vivír lejos de la mía, a veces me siento en casa, cuando comparto cosas con ésta gente que hace a la vez de soporte y familia.

Featured image

Mas huevos!

Nos dirigimos, pero esta vez sin perdernos, a la casa de la abuela paterna. El ambiente era festivo, aunque todos estabamos un poco cansado. Desveladas y amanecidas. Más comer hasta reventar, no suelen ser buenas combinaciones para combatír el cansancio. Comimos, y nuevamente hicimos torneo de ¨Haber Quién Le Pega Al Huevo Primero¨. Perdí. Nuevamente.

Como sea que haya sido el resultado de dicho campeonato, pasé un fin de semana muy especial y aunque mi esencia no sea extremadamente Cristiana, creo que ha marcado un poco mi memoria. Dificilmente vuelva a vivír una Pascua Lituana. Y tengo la tranquilidad de haberla vivído como tal. La primera, la única y la mejor.

Advertisements

1 Comment

  1. Excelente memoria descriptiva!!! Y digo descriptiva por que puedo ver tu destreza limitada para los deportes, aunque por deporte se entienda arrojar un simple huevo!!!! Hijo tenés una vida maravillosa!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s