Las Historias de Lituania.

Los Cerezos

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El Sr. Sugihara.

Chione Sugihara había nacido con los calores de la guera Ruso-Japonesa, allá por el 1900. Este pequeño Nipón, no sabía que con la guerra había nacido y que con la guerra viviría.
Contradiciendo a su padre se estudió Diplomacia y años después desembarcó como Vice-Cónsul de Japón en la lituana ciudad de Kaunas.
Llegó en los tiempos donde ser judío o gitano o enano u homosexual era herejía. Europa estaba sumergida en la guerra, el hambre, la tristeza y la penuria. Contradiciendo nuevamente toda regla migratoria, el Sr. Nugihara concedió cuantas visas pudo. Escribió y escribió durante horas, tardes, noches y días.
Infringiendo todo protocolo, logró salvar la vida de miles de personas de muchos países, pero especialmente de lituanos judíos. Por su desacato fue obligado a renunciar a su trabajo.

Una vez alguien le preguntó por qué había hecho eso. y mirando con sus ojos color vida respondió: ¨El buen cazador no puede matar a un pájaro cuando éste vuela a él en busca de refugio¨.
Recibió el premio ¨Justo entre las Naciones¨, pero era muy viejo para poder ir a buscarlo.
Una mañana como cualquiera y a la edad de 86 años murió en la ciudad de Kanagawa. Murió desconocido, entre los desconocidos. Murió cuando ya no hubo regla que romper, o persona que salvar.
Hoy un bosque de cerezos se erige en el centro de Vilnius en su honor. Durante más o menos 7 días al año los árboles florecen, y se llenan de visitantes. Sugihara entonces se vuelve conocido, pero la fama se esfuma hasta al año siguiente cuando cae el último pétalo rosa del árbol…


Amores Locos

Dicen los que conocen su historia que Dredas era un hombre enamorado, que por su mujer la vida daría cantando. Donde estaba ella, estaba el y viceversa.
Un invierno, de vaya saber uno que año, su mujer se fue de éste mundo luego de batallar con una gran enfermedad.
Y allí fue cuando el también murió.
Perdió su casa, su trabajo, su pulcritud, su pasión por los animales y su vida. Se echó a las calles de Vilnius a vagar sin destino, como alma en pena. Y allí vive, caminando sin caminos, y pidiendo lo que no tiene. Esperando, según yo, a encontrarse con la muerte y en algún lugar con su mujer. Que al fin de cuentas sería para él, como volver a la vida.


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Monumento a Gediminas en la Plaza Central de Vilnius. Se puede ver en la parte infeior al Lobo de Vilnius.

                                                                    El Nacimiento de Vilnius

Había sido un largo día de caza y el Duque Gediminas estaba simplemente destruido. Se recostó a la vera del río Vilnele y allí durmió y soñó. Y soñó como nunca. Esa noche en su sueño vio a un lobo gris, que aullaba con la intensidad de mil zorros, como si su aullido fuera mucho más que solo ruido, perdido en la noche.
La mañana siguiente, el adivino personal de Gediminas le interpretó el sueño y sentenció: ¨Aquí fundarás la Capital de tu Imperio, la cual será invencible¨. Y así Vilnius nació. Gracias a los aullidos de un lobo y las interpretaciones del adivino. E invencible fue, por que después de tantas ocupaciones y peleas revolucionarias, este pequeño estado báltico, sigue escribiendo historia.


Las Cruces

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Colina de Las Cruces.

                             Era el Siglo XV y la orden Teutónica amenazaba y atacaba Lituania. En una pequeña colina en la ciudad de Šiauliai se empezaron amontonar cruces, como símbolo de oración y pedido de paz. Los siglos pasaron, y las cruces se fueron acumulando.
La invasión rusa se hacía nuevamente presente en Lituania. Los comunistas, ateos acerrimos, decidieron destruir el santuario de cruces. La colina fue incendiada, nivelada, nuevamente incendiada y destruída, cada una de las cruces. Pero la fe, que es capaz de mover montañas, hacía que con el correr de las horas volvieran aparecer.
Nada pudo detener la oleada de cruces. Ni los Teutones, Ni Stallin, y mucho menos el fuego.
Era 1993, y el Papa Juan Pablo visitó tierras Lituanas. La Colina para ese entonces contaba con 50 mil cruces. Hoy ya son 100 mil, y seguirá creciendo…

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Y acá hablo de las Pascuas

El calendario nos arrastraba hasta la entrada de Abril. Mes cuarto de este glorioso 2015. Mes de las vacaciones de Primavera por las Pascuas Cristianas. Mi mes de transición del septimo al octavo escalón de esta ¨escalera intercambista¨. Arrancamos con todas las expectativas de por fín dejar detrás al maldito invierno blanco y gélido, que había atacado mi cuerpo desde la primer nevada en Noviembre 20. Pero el clima quizo jugar con nuestros sentimientos y nos regaló unas vacaciones llenas de humedad, viento, frio, un poco de nieve y muchísima lluvia.

Pobre señor Lluvia, pensó que un poco de agua iba a pararme. Ja, me reí.

Esperaba Abril muy ansioso. En primer lugar por que tener vacaciones de la escuela, aún si soy un estudiante de intercambio, es siempre bueno. Luego, por que serían las Pascuas. Argentina no se caracteriza por ser un país super recontra mega cristiano, o quizás no mi entorno, y las pascuas son simplemente un momento de relax para quienes tienen la oportunidad de viajar, un momento para destruir al estomago con chocolates, y al mismo tiempo un momento donde el precio del pescado aumenta muchisimo, por que siempre nos importa muy poco la merluza, pero por una extraña razón que pocos conocen durante las pascuas, como las ballenas, nos alimentamos a base de animales marinos.

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Zalgiris arena! Versus Partizanas de Serbia. Que buen partido!

El viernes santo comenzó como cualquier día, aunque Vilnius oscilaba en una temperatura de 14 grados, lo cual yo puedo considerar en estos momentos como ¨alta¨  Durante el día basicamente se hizo una limpieza a fondo de la casa (Gracias a dios), luego de transpirar como ¨testigo falso¨ y de quitar cualquier rastro de telas de araña, polvo y pelos de pisos, paredes, antepechos de ventanas y techos, baño mediante, acompañé a la madre y al hijo mayor de la familia que tiene la gentileza de hospedarme, a una peregrinación con antorchas fuera de Vilnius. Eran las 21,30 hs. La luna iluminaba de lleno la ruta, y nosotros en el auto peugeot negro, perdidos. Cuando ya la hora de la procesión nos había alcanzado, pudimos dar con el camino de tierra que se escurría entre los abedules. Descreido pregunte: ¨Kur mes esame?¨ Estaba seguro que seguiamos perdidos. Pero no, finalmente dimos con un camino de velas naranjas que se iban acompañando la caprichosa silueta del lago. Luego de resar un padre nuestro en Lituania (Mūsų tėvas) comenzamos una pequeña procesión. Para luego adentrarnos en la Iglesia del pueblo. Eran ya las 23 horas, estaba cansado, el día anterior me había ido a Kaunas a ver a Zalgiris, y ningun partido esta completo si luego no hay aunque sea un pequeño agape en la casa de la Vikinga.

Entonces el panorama era más o menos así. Una Iglesia perdida en algún lugar de Lituania. Repleta de peregrinos lituanos, en su mayoria jovenes. Un cura que era muy desestructurado. Un cañón y una pantalla, por que la misa fue bastante tecnológica. Y yo, un joven argentino que no es el mejor de los cristianos, con sueño y hambre, batallando para sonreir, entender y no dormirme. Difícil tarea.

La misa relato con lujo de detalles los acontecimientos de por qué festejabamos/conmemorabamos la Pascua Cristiana de Resurrección. ¿Ya les había comentado que tenía hambre y sueño? Bueno, mi hambre se incrementaba, mi sueño igual. Pero hacia fuerzas, incluso cuando ya eran las 2 de la mañana. Por que sí. Acá las cosas las hacen en serio, si no vas a misa nunca, en Pascua te comes una misa de 4 horas. Afuera los pecados, adentro la sangre y el cuerpo de Cristo –sin ofender a ningún Cristiano-. El Vura nos bañó en agua, y por fín dió por finalizada la ceremonia. Record Guiness, según yo.

Luego de la misa nos fuimos a un área en común donde había una mesa llena de comida. Frutas, Masas secas, Sandwiches, Chocolates, Te, Cafe, Carne, Sushi. Me abalancé sobre la mesa, cual ave de rapiña. Y así de rápido fue el grito del cura advirtiéndome/Cagandome a pedos, por que la comida al parecer no estaba bendecida. Miré a mi al rededor, y me encontraba rodeado de Lituanos y la mirada piadosa y de risa de la madre de la familia. Pedí perdón, cual caballero francés. Y luego de haber pedido en el nombre dios, comimos.

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Kiausinai per visiem! Este es el juego en el que perdi, muchas veces.

Mi pascua empezaba entre perdidas, fuego, caminatas, una misa interminable, una cagada a pedos de un cura y comida. Comprendí, que ese fin de semana sería distinto y que probablemente, único.

El sábado comenzó desde muy temprano. Para mi era aún madrugada, cuando golpearon a mi puerta los dos más pequeños de la casa. Desayunamos todos juntos y luego partimos a la casa de la abuela materna de la familia. Toda la familia junta, y yo. Un latino entre tanto rubio caucásico, bueno mejor dicho, Báltico.

Volvimos a resar tomándonos todos de la manos. La mesa rebalsaba de tortas, frutas, pollo, ensaladas, compotas, vodka, panes y vinos. AH! y el protagonista de las pascuas, LOS HUEVOS DUROS! Durante ese fin de semana comí más huevos duros, que en toda mi vida. La costumbre es juntarse durante la semana previa a la pascua y decorar huevos, a través de colorantes y ceras naturales. Haciendo algunas cosas muy Featured imagebonitas. Pero excesiva cantidad de huevos, quizas unas 4 docenas, para tan solo 10 personas. Calcularán ustedes la cantidad per capita de la ingesta de huevos. Cacaree.

Tomó cada quien un huevo. Bendecimos la comida. Comimos el huevo y arrancó el banquete.

Luego de la comida, los más chicos y el latino que estaba desencajado entre tanta clara y yema, nos pusimos a jugar un juego con los huevos. La consigna es golpear, luego de tirar el huevo a través de una rampa, los huevos de los contrincantes. Gana quien golpea todos los huevos de los contrincantes. Claramente los nenes de entre 4 y 9 años tuvieron un desempeño más destacable que el mío. Perdí en primer lugar, en las 5 veces que jugamos. No me frustré. Aunque les advierto, a los nenes los dejaban hacer trampa, y yo ahí como boludo, tratado de golpear los huevos, que por su forma cilíndrica, paraban en cualquier lugar, menos golpeando el que yo queria.

Terminó el día, pero no las festividades. El lunes proseguiría todo. Puesto que en tos lugares también se conmemora el primer día luego de la resurrección de Cristo.

Domingo y aunque nuevamente comenzó todo temprano, estaba contento por todo lo que estabamos viviendo. No son muchas las oportunidades de festejar cosas ¨en familia¨ y más allá de que llevo muy bien el echo de vivír lejos de la mía, a veces me siento en casa, cuando comparto cosas con ésta gente que hace a la vez de soporte y familia.

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Mas huevos!

Nos dirigimos, pero esta vez sin perdernos, a la casa de la abuela paterna. El ambiente era festivo, aunque todos estabamos un poco cansado. Desveladas y amanecidas. Más comer hasta reventar, no suelen ser buenas combinaciones para combatír el cansancio. Comimos, y nuevamente hicimos torneo de ¨Haber Quién Le Pega Al Huevo Primero¨. Perdí. Nuevamente.

Como sea que haya sido el resultado de dicho campeonato, pasé un fin de semana muy especial y aunque mi esencia no sea extremadamente Cristiana, creo que ha marcado un poco mi memoria. Dificilmente vuelva a vivír una Pascua Lituana. Y tengo la tranquilidad de haberla vivído como tal. La primera, la única y la mejor.