Pensamientos del Septimo mes//Septintas mėnuo Lietuvoje

Al parecer en mi espalda quedaron los primeros pasos por estos pagos. Siguien el dicho de que ¨Un intercambio no es un año de tu vida, sino la vida en un año¨ entonces ahora estaría dando mis últimos pasos, quizás si se me permite el paralelismo, estoy en el ocaso de la vida, pero hacerlo también sería muy trágico y triste cuanto menos. Por lo que simplemente diré, que estoy en el tiempo justo para ser feliz. El ya y el ahora.

Es verdad que hoy recibo mi septimo mes en éstas tierras con una mezcla de sentimientos que dificilmente podría describir.  La felicidad de saber que he sobrevivido al invierno. La nostalgia de saber que he visto más lunas que las que por lo menos en ésta etapa, me quedan por ver. El extasis de saber que allá en mi Argentina natal está mi familia y amigos, y que en poco tiempo no más nos reencontraremos. El nudo en la garganta por pensar en una gran incógnita como lo es pensar si volveré en algún momento a estos lugares que tan felices me hicieron, si volveré a reir con mis compañeros de travesias. Y aunque anhelo que sea un si, la parte más escéptica de mi ser lo pone en dudas.

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hablo de esta colina, y este atardecer. Con esa ciudad hermosa de fondo. Nosotros bajo un mismo cielo.

Hace escasos días escalé una pequeña colina perdida en el margen izquierdo de la Autopista de Vilnius. Un Bosque perdido al lado de la civilización. Un lugar que esconde milenarios pinos y barracas de la Gran Guerra Mundial, quizás de la Primera o de la Segunda, el viento no me supo susurrar en el oído con exactitud. Allí estaba Vilnius, el sol perdiéndose por el Oeste, dos tazas de café, un par de libretas, Loren y yo. El mundo y nosotros. El sol se caía iluminando por última vez en el día los pequeños rascacielos del Centro Financiero de la ciudad y nosotros entre cafés a medio enfriar y una barra de chocolate, simplemente ¨filosofando¨ de la vida.

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Aunque este atardecer, fue igualmente lindo. Quizas menos profundo

Entre palabra y palabra, alguien cayó en el error de reconocer que el tiempo ya no estaba del todo a nuestro favor, y que a eso que le teníamos miedo en algún comienzo, inevitablemente, estaba llegando. Menos de 80 días marcaba el calendario, y una especie de puñal en el alma se sintió. No por que no ame mi país, y no extrañe a mi familia, pero creo que solo los que hemos pasado por este proceso al que yo llamo ¨Intercambismo¨ puede comprender lo que quiero expresar.

Loren atinó a decir: ¨No hay nada más pinche que irse de Intercambio, si lo analizas. Cuando te estás acostumbrando y cuando por fín generaste lazos, el avión está encendiendo sus turbinas¨. Y aunque nunca me quedó muy en claro que significa pinche, por que al parecer significa todo, pero no significa nada. Supuse, que en ésta oración hacía referencia a algo feo.

Si tuviera la posibilidad de elegir nuevamente, no dudaría en volver a ser un estudiante de intercambio, pero al mismo tiempo concuerdo plenamente. Que como las monedas, el ¨Intercambismo¨ cuenta con dos caras, pero que una no se destapa sino bien entrado el final, cuando tus sentimientos ya están metidos hasta el codo y no hay vuelta atrás. Y aunque es verdad que por la vida no se puede andar privándose de querer, por el miedo a que en algún momento llegue el final, al mismo tiempo me pregunto sino es aunque sea un tantito contraproducente andar por el mundo depositando sentimientos en distintas personas, en tierras lejanas y en calles milenarias, regando al mundo de amores que el tiempo nos sacará, al menos fisicamente. Y aunque entienda que las relaciones genuinas no se desgastan con el tiempo expliquenme que haré cuando tenga que dejar una vida que he constuido todos estos escazos y al mismo tiempo muchos, meses en Lituania.

Perdón si hoy vine gris. Simplemente me desperté inundado de cosas, y como me han dicho una vez, el que no desagota el alma, se ahoga con impurezas…

Trataré de que todo ésto no sea impedimento de nada. Intentaré seguir caminando éste camino. Viviré lo que quede, de la mejor manera posible. ¿Y luego? Viviré un presente distinto a mi pasado, y de vez en cuando, cuando alguien dentro mio lo pida, volveré con mis memorias a reproducir los días de viaje.

Dicen que las etapas necesitan ser concluidas, para crecer. Quizás es verdad. Entonces decidiré cerrarla en el momento más oportuno, y arrancar una incluso una mejor. O al menos lo intentaré. Nadie va a frenar mis risas, e intentaré que yo no me las frene…

Dabar, Lietuvitų kalbos

    Septintas mėnuo Lietuvoje

Šiandien yra mano septintas mėnuo Lietuvoje, ir aš nesu labai laimingas…

Kodėl? Todėl Aš supratau aš turiu tik šiek tiek daugiau už 70 dienas Lietuvoje…

Tikai taip aš myliu savo  šeimą ir aš pasiilgau savo šeimos. Bet dar, aš turiu viena gyvenimą čia irgi. Aš turiu draugais, viena lietuvos šeimą, ir tikrai man labai patinka gyvena vilnuoje. Aš žinau yra sunkiau skridžio į Argentina už atėjimas čia. Todėl kai buvau Argentinoje, zinojau kad i Lietuvą važiuoju tik metams. Bet dabar aš nežinau kada aš busiu čia kita karta…Sunki, labai.

Bet dar, Aš Pasistengsiu daug juoktis iki galo..

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Aš tikrai myliu Lietuva, tipo Mikotavičius dainą.

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200 LUNAS LITUANAS-DU ŠIMTAI DIENŲ LIETUVOJE

Hoy no es un día cualquiera, hoy es mi día numero 200 en Tierras Lituanas. Increible, pero real.

Al parecer no fue ayer que llegué al Aeropuerto de Vilnius junto a dos mexicanos (Loren y Sergio). Muy por el contrario fue

Featured image hace 200 lunas Lituanas.

Vivo, respiro y exhalo felicidad.

Gracias a todas aquellas personas que me ayudaron a concretar mi

sueño y a los que hoy me siguen apoyando.

Y como dice la Bersuit recuerden:

“No hay nada mas antiecologico que un infeliz”.

A vivir los ultimos 85 dias con la mejor de las ganas…

Šiandien yra viena labai ypatingas dieną į mani. Kodėl? Gerai, yra mano dU šimtai dienų Lietuvoje. Neįkeltinas, bet tiesa…Featured image

Aš manau buvo vakar kada aš atvyko į Vilniaus oro uostas su du meksikiečiai draugais (Loren ir Sergio) ir viena lagaminaspilna baimės… Bet ne. Čia, aš esu. Po 200 dienų rašyti mano dienoraštį. Gyvenimu mano svajonės.

Ačiū visiems. Todėl, mano laikas čia yra daug už fantastika.

Dvi šimtai dienų Lietuvoje, Bet dabar aš gyvensiu pabaigos, kaip laimingas, kaip tai yra įmanoma.

Laikyk svajonę įsikibus

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Reflexiones Nevadas

La ciudad había estado durante muchos días cubierta por una gran nubosidad. Un cielo encapotado, una mezcla de tonos grises y blancos. Un cielo amenazante, que amainaba a llover constantemente. El viento también hacía su trabajo, soplaba y resoplaba. De Sur a Norte, De Oeste a Este. Desde el Vingio Parkas a la Torre de Gediminas. La naturaleza, terca y caprichosa, no se había percatado que en realidad la primavera había llegado. Que de alguna manera, el sol debía aparecer y que los árboles y flores lentamente, a su propio ritmo, iban a ir despertando de su gran invernada. Aparecerían los colores, los pájaros cantarían y hasta quizás una mariposa posaría en alguna de las estatuas soviéticas que aún quedan en el Puente Verde -Zialasis Tiltas-. Pero no. Terca y caprichosa naturaleza, o quizás tampoco sea una cuestión de capricho, quizás sea una cuestión de Calentamiento Global provocado por el hambre de dinero y la ceguera ocasionada por el poder que el hombre tiene. Aunque en definitiva podría decirse que es por lo terco y caprichoso que resulta el ser humano en su proceder. El dinero maneja las riendas del mundo, aun sin importar que dicho motor sea un puente directo y sin escalas a la destruccion -quizás lenta- de todo lo hermoso de este mundo, incluidos nosotros. Que en definitiva y siendo sincero, seria la perdida menor…

Pero como sea que sea -Y dejando de lado mi intento de análisis, que poco tiene que ver con lo que venía hoy a contarles- el relato venia por otro lado. Nada de lo que climatológicamente era esperable paso. Ni el sol apareció. Ni los pájaros cantaban. Ni los árboles se despertaban Y mucho menos aquella mariposa atrevida se posó en el hombro del granjero soviético. Era una ciudad gris. Y nosotros ahí, tratando de ser felices aunque el clima conspiraba contra nosotros. Felices, como meta, motor y lema. Ahí, algunos pocos locos, metiéndole ganas a la vida, honrando el presente, para tener historias que contar en algún futuro…

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Vilnius es tambien la ciudad del amor. “Ir aš tave myliu”-“Y yo te amo”. Rio Neris.

Era jueves y la luz solar aparecía lentamente por sobre el Neris, Vilnius y nosotros, sus humildes habitantes, despertabamos. Para sorpresas de todos, el viento había cesado. Pero eso no fue lo que mas sorprendió a la pequeña población capitalina. Los árboles que hasta ayer eran grises, estaban blancos, cubiertos por un gran manto de nieve. La ciudad estaba nuevamente blanca. Quienes conozcan Vilnius, podran estár de acuerdo conmigo cuando digo que es una ciudad hermosa en cualquier estación del año, pero que bajo la nieve, tiene un encanto mucho más atrapante.

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Vilnius desde mi habitacion…

El destino una vez más conspiraba para que seamos felices. O nosotros eramos un poco optimistas. Ambas pueden ser teorías correctas. Quizás una combinación homogenea…

Llegué a la escuela cubierto de agua y nieve. Mi cuerpo frío. Mi naríz congelada. Mis manos un poco húmedas. Pero una sonrisa marcada a fuego en la cara. Me di cuenta que la vida nos daba una oportunidad de ver algo que hasta el momento no habíamos tenido la oportunidad de ver. Quizás deba aclarar antes de proseguir en el relato, que el plural se debe a que no estaba solo, sino con mi compañera de aventuras, Lo.

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Trakai

Trakai es un pueblo entre los lagos, con un gran castillo medieval. La ciudad nació con la voluntad del Duque Vytautas de construirle un lugar acorde a la Duquesa para pasar sus veranos, sin la necesidad de estar lejos de él. Amor o dinero. O nuevamente, una combinacion homogenea. Los más desconfiados dirán “La quería tener controlada”. Yo me quedo con la versión más risueña. Trakai me resultó un paraiso verde en el verano. Una paleta de ocres en el Otoño. Me faltaba indudablemente verla blanca, congelada. En estado puro.

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Las estatuas sovieticas del Puente verde, atacadas por la nieve.

Y allí nos fuimos…

Tres amigos, un micro y muchas ganas de disfrutar el tiempo que nos queda.

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trakai congelada

Trakai fue como lo habíamos esperado. No fue una sorpresa verla linda, impoluta y pura. Una joya en una gran corona. Pero finalmente cuando llegué a mi casa me dí cuenta que en verdad ese día había sido un gran libro de enseñanzas, y que en definitiva el ‘Mini viaje a Trakai’ no era más que algo anecdótico. Un puntito en una recta, pues aprendí alguna otra cosa, que me gustaría compartir:

  • Quizas las nubes tapen el sol. Los vientos de la vida soplen fuerte y de todos lados. Pero resulta que la vida es un tanto sorpresiva, y nunca sabemos si a la vuelta de la esquina, o en el próximo amanecer, las cartas no cambiarán. A veces preferible sentarse, mirar las cartas, tomarse un té, meditar y luego actuar. Nada es infinito, ni interminable. Ni las penurias, y menos el éxtasis de la felicidad.
  • La felicidad no depende del ambiente. Depende de vos. Quien quiere puede.
  • En la vida lo importante no es tener el último Iphone. Sino los compañeros con la locura necesaria para cambiar todos sus planes en pos de acompañar tus planes de ultimo minuto..
  • Vale más una campera húmeda y unas zapatillas embarradas, que el mejor de los trajes impecables y unos zapatos Armani. Pues el mundo no se descubre y explora vestido de etiqueta.
  • La vida es todo aquello que pasa, mientras estamos muy ocupados viendo todo lo que no tenemos.
  • Vivir a veces es mas fácil  y muchísimo más gratificante que ver la vida pasar desde la ventana de la habitación.

Quizas si ponemos un poco de nosotros, podramos cambiar las nubes por copos de nieves…

Laikyk svajonę įsikibus

Sigue tus sueños

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