Un año después nos vamos despidiendo.

La Costa, 21 de Agosto 2015.

     Finalmente ya han pasado 365 lunas desde aquel atardecer que vi desde la ventanilla del Boeing-747 que me llevaba a vivir un sueño Lituano.

     Hace también dos meses que he vuelto, de lo que quizás sea, una de las mayores aventuras y más grandes desafíos que jamás tendré. Estoy sentado en el mismo sillón de cuerina negra que me senté al descubrir el mundo YFU, pero ciertamente y tratando de no pecar de egocéntrico, creo ya no ser el mismo chico tímido costero.

     ¿Pero cómo serlo? Si es tan cierto que somos en definitiva lo que vivimos, y por suerte, cuánto he vivido y cuanto me he forjado conforme al paso de cada una de las tardes y mañanas del último año…

     Ser ¨intercambista¨es sin dudas lo mejor y lo peor que uno puede hacer y ser en la vida. Suena muy contradictorio, yo lo sé. Pero incluso casi cayendo en una contradicción literaria -por decirlo de alguna manera-; tiene mucha coherencia.

     Existe el pre-concepto de que un Intercambio es, fundamentalmente, fiestas y viajes. Y aunque no puedo negar que buena parte de mi año la pase rodeado de nuevos amigos, y que mis pies han podido dar muchos pasos, incluso sobre pasando las fronteras lituanas, no podría decir que mi intercambio fue solo eso.

     Hay muchos efectos y situaciones que nosotros los locos intercambistas tenemos que sobre pasar y dominar. Muchos de los cuales tan siquiera se pueden imaginar antes de vivir un intercambio -o al menos yo no fui capaz de hacerlo-. Olores que nos remontan a domingos de mates, asado y familia, y por consecuente a una tarde de tristeza y extrañitis aguda. Canciones que nos remiten a festejos o epopeyas que has vivido con nuestros amigos en nuestro país natal. Aprender a ser un bebé por la incapacidad de comunicarte fluido en un idioma, sin importar que tengas 18 años de edad. Encontrarse en la parte trasera de un auto, con un viaje de dos horas por delante, rodeado de extraños que de la tarde a la mañana pasan a ser tu ¨familia¨. Tener que encontrar a la señora de administración que nos guiará en nuestro primer día de clases, rodeado por un grupo de eufóricos adolescentes que regalan flores a sus profesoras por ser el primer día de clases, sin entender nada y mucho menos saber el aspecto de esa señora de administración. O incluso el riesgo que corre nuestro estomago durante las primeras semanas -largas- puesto que probamos cuanto alimento nos ponen en frente, los platos raros, los extravagantes, los simples, los que huelen raro, y los que no huelen a nada. Todos, por el simple echo de que nadie quiere que ¨Nuestra familia anfitriona se enoje¨, todavía no hay confianza para decir que no.

    Sí, hemos tenido que pasar por esas situaciones. Extrañas, raras, incomodas. Situaciones que van a contramano con nuestra propia concepción del mundo. Vivimos meses donde la incomodidad, extrañamente, se vuelve cómoda o simplemente habitual.

     ¿Pero, quieren saber algo? Nada es tan doloroso, emotivo y sentimentalmente extraño como la última semana en destino. Cuando los extraños del auto negro, ya son familia. Los platos feos, se convierten en una delicia. Cuando los compañeros de clase son amigos, y los otros intercambistas casi hermanos. Cuando el bendito idioma -y esto es por vos querido Lituano- que nos costó un ¨Perú¨aprenderlo, ya es comprensible. Cuando conoces los secretos de la ciudad, no por libros, sino, por haberlos vivido y descubierto andando el camino. Cuando lo anormal ya es normal, y por fin te estas estableciendo, y echando raíces y queriendo gente. Cuando todo eso pasa, y solo quedan 7 días en destino y llegas a tu ¨casa¨ y te das cuenta que ya es tiempo de cerrar las valijas y llevarte contigo recuerdos y memorias. Es justo y exactamente ese estúpido momento en el que te auto cuestionas absolutamente todo.

     ¿Para qué te fuiste de intercambio a ese frío país? ¿Por qué corno te encariñaste tanto con tus ¨hermanitos¨? ¿Era necesario hacerte tan amigos de esas tres mexicanas, de el Austriaco egocéntrico y de el que es mitad Lituano mitad ruso?

     Son días donde la cabeza anda a veinte mil. Estamos tristes por volver, por que dejamos atrás una vida, y al mismo tiempo contentos por que volvemos a estar con los que amamos tanto.  Días donde el corazón se hace más fuerte que nunca, por que sí. No es un eslogan, volver es más difícil que ir.

     Y hoy mientras me tomo un té en el sillón de cuerina negra me pregunto si todo valió la pena. Y aunque mi corazón esté diseminado con todos los amigos que hice que han volado por el mundo, y aunque el significado de hogar haya cambiado, me repito que todo fue preciso y perfecto. Y me emociono de solo pensar en volver a vivirlo, tal y como fue. Con los golpes lingüísticos, las risas más sinceras, las aventuras más locas y las millas mejor voladas…

                Sueñen, vivan y rían. Que en definitiva el resto viene solo.

                  Gracias por haber leído cada una de las letras que escribí, me despido.

           Sinceramente, Esteban.

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Querido Lituania:

Estas líneas están dedicadas a Lituania-

Las valijas están hechas, y el reloj avanza a una velocidad que mis ojos nunca habían visto.

Miro hacia dentro de mí y descubro un océano de anécdotas e historias, que han forjado este año. Miro hacia afuera, por aquella gran ventana de mi habitación en la calle Kernaves, y el sol de a poco se escurre entre las ramas verdes de los árboles.

Lituania, ha pasado todo muy rápido. Ayer tocaba tierra en tu aeropuerto escala Báltica, y hoy, las brizas y la ingeniería me llevarán hacia el nuevo continente.

¿Cómo fue que todo terminó? Que difícil poder responder eso, si yo sigo pensando que ayer fue año nuevo, y que tres días atrás era mi cumpleaños. Evidentemente me has de hecho bien, vos y todos los que me acompañaron, virtual y físicamente.

Ayer atardecí en Trakai. Si, Trakai. Aquel pequeño pueblito que parece sacado de un cuento de Walt Disney, pero que resulta ser más real y palpable que la mismísima tierra que camino. ¿Sabes una cosa, Litu? Mientras estaba navegando en aquel lago milenario, y mientras los pájaros cantaban y un puñados de turistas sacaban fotos, me di cuenta que simplemente no es el fin de nada, y que todo lo contrario a lo que había estado pensando durante algún tiempo, empieza algo nuevo. Quizás no aquí, ni en Europa. Volveré a mi casa, a mi vida ‘normal’ y allí emprenderé la tarea de seguir siendo feliz. Ante todo, y cueste lo que cueste.

La despedidas quizás no son mi fuerte, en ningún aspecto. Y me he estado despidiendo durante la última semana, no solo de personas que han hecho de este un gran año, pero sino también de lugares. No sabía que quería tanto a Vilnius, no me acordaba de todas las anécdotas, y mientras el otro día paseaba bajo la luz de la luna, me di cuenta de muchas cosas…

¿Estoy cursi? Y, quizás un poco. Pero bueno, no ocultaré mi esencia, soy lo que soy y puedo. Perdón.

Mañana para cuando sean estas mismas horas ya habré volado por el Atlántico, quizás como muchos ya han hecho. Pero te quiero decir una cosa, nunca me iré del todo. Quedarán aquí mis risas, mi esencia y un pedazo de mi alma sincera.

Siempre en mi corazón, siempre en tus calles.

Yo, Esteban. Tu eterno argentino.

Una Mañana de Lluvia

Me desperté con el sonido de la alarma del telefono, algunos minutos luego de las 7am. La alarma se perdía en el fondo con el sonido de las gotas de lluvia que caían y golpeaban una a una el antepecho de chapa de la ventana de mi habitación.

Cada golpecito simulaba el ruido de un reloj tortuoso, cada gota era un movimiento más de las agujitas. Tiempo que volaba, como ha venido pasado en mis últimos 18 años de vida.

La misma ventana que durante más de 9 meses me había obsequiado infinidad de atardeceres color de ocre o noches de estrellas danzantes e incluso mañanas invernales, cuando todo era blanco y esponjoso como las nubes. Esa ventana, autora de tantos regalos, esta mañana me despertaba y me traía inevitablemente a desayunar con la idea de que los días pasan y que ya ahora estoy a menos de una decena de días de volver a donde todo se gestó.

De aquel 22 de Agosto cuando se arrojó la primera piedra solo quedan memorias, y además la satisfacción de saber que he disfrutado cada uno de los días, sin derrochar segundos o tirar por la borda nada de lo que tanto costó conseguir.

Me han preguntado sino estoy felíz por volver. Y ciertamente lo estoy, por que en definitiva volveré a ver a quienes más quiero en esta vida, que son quienes me la dieron, y a quienes tienen la valentía de transilarla conmigo. Pero al mismo tiempo existe la tristeza de dejar atrás una etapa.

Este fin de semana fue el último que pasé junto a la Familia que me hospeda. Fue un fin de semana de campo. Una casa eregida en el centro de la nada misma, al lado de un lago. Rodeada de manzanos, hoy florecidos.

Entre aljibes, letrinas, tardes de pesca y noches de sauna pudimos pasar un tiempo muy bonito y cuando ya de regreso nos encontrabamos en la camioneta de la familia, uno de mis Hermanos anfitriones –Rojus- me dijo: ´Esteban, te voy a extrañar´. Y ahí fue cuando esta experiencia hizo un broche de oro y cuando reafirmé que no será un chau, sino simplemente un hasta luego.

Rutas Balticas, 1491 km de Pura Aventura!

Era temprano por la mañana, el sol recién aparecía por sobre el horizonte. Y nosotros ya estábamos enfrentando el nuevo día. Nos adentramos en las rutas lituanas con destino Letón. Después de varios días de haber leído y buscado los mejores lugares, por fin no estábamos yendo de recorrida a los vecinos Bálticos.

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Rundale Pils. Palacio de Rundale, Letonia.

Partimos con destino a Bauska-Letonia, un pueblo risueño de no más de 4 mil habitantes, a unos pasos de la frontera con Lituania. Habíamos leído que es un destino digno de conocer y recorrer, sobre todo por su palacio imitación al de Versalles, aunque claro, escala báltica. Francamente el destino no defraudó. Entre su gran palacio y jardines con flores a medio abrir, sus ruinas de las construcciones de las épocas Livonas y la chispa única de estar con amigos, era imposible que cuyo desenlace no fuera fructífero.

Siguiendo por una ruta, cuyo estado dejaba mucho que desear, llegamos a la gran Capital Letona de Riga. Ciudad que data de muchísimos años atrás y está emplazada en el margen del río Daugava. La noche nos recibió entre risas y cargadas. Y un manto de estrellas luminosas nos acompaño hasta el Hostel. (El cual merece una entrada a parte, por lo desopilante, lo sucio y desprolijo).

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Centro Historico de la ciudad de Riga

Me habían dicho que Riga no tenía nada especial, que solo merecía estar una tarde y nada más. Luego de haber estado 3 noches, puedo decir que es un destino sumamente atractivo. Su ciudad vieja, resulta sumamente interesante, su barrio neoclásico es algo particularmente llamativo y sus gatos colgando en los tejados son sin duda un gran ícono.

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Bicicletas en el Parque Nacional Gauja, Letonia.

El Parque Nacional Gauja fue el marco del día deportivo del viaje. Llegamos a un pueblo que al parecer vivía gente, aunque no pareciera, y desde allí luego de haber rentado unas bicicletas en la estación de servicio del pueblo (Lo cual costo y mucho, por que la señora que atendía solo entendía ruso y letón, y no hablaba ni una palabra de Inglés o Lituano) fuimos despacito y disfrutando de las calles a las Colinas y al río de Gauja. Luego de una gran caída, la cual fortuitamente no resulto en catástrofe, terminamos haciendo un picnic en el bosque. Solos en algún lugar perdido de Letonia, entre árboles milenarios y una brisa casi veraniega.

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Riga, Letonia!!

La siguiente mañana amanecimos en Riga, aunque eso era solo por unas horas, puesto que nuestro micro con destino a Tartu partía a las 19 de ese día. Llegamos a Tartu con los ojos cansados, las espaldas doloridas de cargar las mochilas y unas bolsas con comida. El hostel de Tartu era todo lo contrario al de Riga, limpio, tranquilo, con duchas que tenían agua e incluso caliente, sin españoles gritones o recepcionistas malhumorados.

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La Torre de Piza, version Estonia. Tartu.

La mañana siguiente nos adentramos en el pueblo. Tartu tiene muchísimos años de historia ya en el Siglo V D.C. contaba con pobladores, aunque Tartu como ciudad en sí fue establecida más o menos por el 1030. Haciéndola una ciudad que huele a historia, y donde cada esquina guarda un secreto. Durante esa mañana nos perdimos durante un largo rato en una pequeña librería medianamente céntrica de la ciudad. La cual contaba con libros en más de 10 idiomas, postales de los tiempos soviéticos, fotos antiguas y demás curiosidades. El olor a café y a papel viejo, se fundían en una relación casi esotérica, y nos hacían viajar en el tiempo a lugares que ninguno conocía, pero que después de todo, esa es la magia de la literatura.

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Tallin, desde una de sus murallas, y con la niebla adentrandose en la ciudad.

La última parada fue Tallin, la ciudad que más me gustó de todo el recorrido, aunque no sea la más bella de todos los bálticos (Aquí me sale el chico Vilnius que llevo a dentro, y con gran orgullo digo que es ella quien se lleva ese premio). Tallin, distinta al resto de las capitales Bálticas, es una ciudad amurallada. Inundada de cafés viejos, torres de control de los tiempos medievales, con sus casitas de techos rojos y fachadas color pastel, su ciudad vieja enigmática y poética. Su gente, respetuosa y cálida. Su farmacia, la cual es la más antigua del mundo. La gran catedral Ortodoxa, con sus cúpulas de forma de cebolla. En fin, Tallin es un cuento hecho ciudad…

Viajamos con nuestras valijas cargadas de ropa, comida y risas durante una semana. Fuimos andando caminos, peleando, debatiendo y afianzándonos como grupo. Caminamos, corrimos, bicicleteamos y cantamos a la par. Tenemos mucha suerte, y de eso fuimos muy consientes. ¿Cuántos son los afortunados en el mundo de poder viajar con tus amigos? Lamentablemente muy pocos.

El último día, entre cansancio y risas, también supimos comprender, que como todo en la vida, hay un fin. Si, soy una persona sentimental y se me llenaron los ojos de lagrimas. El viaje terminaba, y me di cuenta que este gran viaje también está terminando.

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De Derecha a Izquierda: Olivia (Finlandia), Loren (Mexico), yo (Argentina) y Mira (Alemania)

No me arrepiento de nada. Y estoy muy feliz de cada uno de los días que viví, y vivimos, durante estos 260 días de intercambismo. Estoy mucho más que feliz por haber elegido este pequeño y desconocido país, y por haber sabido construir grandes amistades, que espero que así como han superado las barreras culturales e idiomáticas, puedan superar los kilómetros.

Se que allá del otro lado del Atlántico me esperan mi familia, mis amigos y mi vida que deje guardadita en una caja. Pero aquí también dejo una vida, y una familia. Y por el mundo se me esparcirán mis amistades.

Pero también supongo que son las reglas del juego. Y las acepto. Mientras tanto me tendré que hacer amigo de la idea de volver. Aunque no será un chau Lituania, sino un hasta dios. Por que, como me conto una señora,  los amores no se pueden abandonar y dejar ir, simplemente nos despedimos por un momento, hasta que el viento nos traiga volando nuevamente y nos fundamos en abrazos –reales o metafóricos- que duren mucho más que solo tiempo…

Las Historias de Lituania.

Los Cerezos

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El Sr. Sugihara.

Chione Sugihara había nacido con los calores de la guera Ruso-Japonesa, allá por el 1900. Este pequeño Nipón, no sabía que con la guerra había nacido y que con la guerra viviría.
Contradiciendo a su padre se estudió Diplomacia y años después desembarcó como Vice-Cónsul de Japón en la lituana ciudad de Kaunas.
Llegó en los tiempos donde ser judío o gitano o enano u homosexual era herejía. Europa estaba sumergida en la guerra, el hambre, la tristeza y la penuria. Contradiciendo nuevamente toda regla migratoria, el Sr. Nugihara concedió cuantas visas pudo. Escribió y escribió durante horas, tardes, noches y días.
Infringiendo todo protocolo, logró salvar la vida de miles de personas de muchos países, pero especialmente de lituanos judíos. Por su desacato fue obligado a renunciar a su trabajo.

Una vez alguien le preguntó por qué había hecho eso. y mirando con sus ojos color vida respondió: ¨El buen cazador no puede matar a un pájaro cuando éste vuela a él en busca de refugio¨.
Recibió el premio ¨Justo entre las Naciones¨, pero era muy viejo para poder ir a buscarlo.
Una mañana como cualquiera y a la edad de 86 años murió en la ciudad de Kanagawa. Murió desconocido, entre los desconocidos. Murió cuando ya no hubo regla que romper, o persona que salvar.
Hoy un bosque de cerezos se erige en el centro de Vilnius en su honor. Durante más o menos 7 días al año los árboles florecen, y se llenan de visitantes. Sugihara entonces se vuelve conocido, pero la fama se esfuma hasta al año siguiente cuando cae el último pétalo rosa del árbol…


Amores Locos

Dicen los que conocen su historia que Dredas era un hombre enamorado, que por su mujer la vida daría cantando. Donde estaba ella, estaba el y viceversa.
Un invierno, de vaya saber uno que año, su mujer se fue de éste mundo luego de batallar con una gran enfermedad.
Y allí fue cuando el también murió.
Perdió su casa, su trabajo, su pulcritud, su pasión por los animales y su vida. Se echó a las calles de Vilnius a vagar sin destino, como alma en pena. Y allí vive, caminando sin caminos, y pidiendo lo que no tiene. Esperando, según yo, a encontrarse con la muerte y en algún lugar con su mujer. Que al fin de cuentas sería para él, como volver a la vida.


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Monumento a Gediminas en la Plaza Central de Vilnius. Se puede ver en la parte infeior al Lobo de Vilnius.

                                                                    El Nacimiento de Vilnius

Había sido un largo día de caza y el Duque Gediminas estaba simplemente destruido. Se recostó a la vera del río Vilnele y allí durmió y soñó. Y soñó como nunca. Esa noche en su sueño vio a un lobo gris, que aullaba con la intensidad de mil zorros, como si su aullido fuera mucho más que solo ruido, perdido en la noche.
La mañana siguiente, el adivino personal de Gediminas le interpretó el sueño y sentenció: ¨Aquí fundarás la Capital de tu Imperio, la cual será invencible¨. Y así Vilnius nació. Gracias a los aullidos de un lobo y las interpretaciones del adivino. E invencible fue, por que después de tantas ocupaciones y peleas revolucionarias, este pequeño estado báltico, sigue escribiendo historia.


Las Cruces

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Colina de Las Cruces.

                             Era el Siglo XV y la orden Teutónica amenazaba y atacaba Lituania. En una pequeña colina en la ciudad de Šiauliai se empezaron amontonar cruces, como símbolo de oración y pedido de paz. Los siglos pasaron, y las cruces se fueron acumulando.
La invasión rusa se hacía nuevamente presente en Lituania. Los comunistas, ateos acerrimos, decidieron destruir el santuario de cruces. La colina fue incendiada, nivelada, nuevamente incendiada y destruída, cada una de las cruces. Pero la fe, que es capaz de mover montañas, hacía que con el correr de las horas volvieran aparecer.
Nada pudo detener la oleada de cruces. Ni los Teutones, Ni Stallin, y mucho menos el fuego.
Era 1993, y el Papa Juan Pablo visitó tierras Lituanas. La Colina para ese entonces contaba con 50 mil cruces. Hoy ya son 100 mil, y seguirá creciendo…

Y acá hablo de las Pascuas

El calendario nos arrastraba hasta la entrada de Abril. Mes cuarto de este glorioso 2015. Mes de las vacaciones de Primavera por las Pascuas Cristianas. Mi mes de transición del septimo al octavo escalón de esta ¨escalera intercambista¨. Arrancamos con todas las expectativas de por fín dejar detrás al maldito invierno blanco y gélido, que había atacado mi cuerpo desde la primer nevada en Noviembre 20. Pero el clima quizo jugar con nuestros sentimientos y nos regaló unas vacaciones llenas de humedad, viento, frio, un poco de nieve y muchísima lluvia.

Pobre señor Lluvia, pensó que un poco de agua iba a pararme. Ja, me reí.

Esperaba Abril muy ansioso. En primer lugar por que tener vacaciones de la escuela, aún si soy un estudiante de intercambio, es siempre bueno. Luego, por que serían las Pascuas. Argentina no se caracteriza por ser un país super recontra mega cristiano, o quizás no mi entorno, y las pascuas son simplemente un momento de relax para quienes tienen la oportunidad de viajar, un momento para destruir al estomago con chocolates, y al mismo tiempo un momento donde el precio del pescado aumenta muchisimo, por que siempre nos importa muy poco la merluza, pero por una extraña razón que pocos conocen durante las pascuas, como las ballenas, nos alimentamos a base de animales marinos.

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Zalgiris arena! Versus Partizanas de Serbia. Que buen partido!

El viernes santo comenzó como cualquier día, aunque Vilnius oscilaba en una temperatura de 14 grados, lo cual yo puedo considerar en estos momentos como ¨alta¨  Durante el día basicamente se hizo una limpieza a fondo de la casa (Gracias a dios), luego de transpirar como ¨testigo falso¨ y de quitar cualquier rastro de telas de araña, polvo y pelos de pisos, paredes, antepechos de ventanas y techos, baño mediante, acompañé a la madre y al hijo mayor de la familia que tiene la gentileza de hospedarme, a una peregrinación con antorchas fuera de Vilnius. Eran las 21,30 hs. La luna iluminaba de lleno la ruta, y nosotros en el auto peugeot negro, perdidos. Cuando ya la hora de la procesión nos había alcanzado, pudimos dar con el camino de tierra que se escurría entre los abedules. Descreido pregunte: ¨Kur mes esame?¨ Estaba seguro que seguiamos perdidos. Pero no, finalmente dimos con un camino de velas naranjas que se iban acompañando la caprichosa silueta del lago. Luego de resar un padre nuestro en Lituania (Mūsų tėvas) comenzamos una pequeña procesión. Para luego adentrarnos en la Iglesia del pueblo. Eran ya las 23 horas, estaba cansado, el día anterior me había ido a Kaunas a ver a Zalgiris, y ningun partido esta completo si luego no hay aunque sea un pequeño agape en la casa de la Vikinga.

Entonces el panorama era más o menos así. Una Iglesia perdida en algún lugar de Lituania. Repleta de peregrinos lituanos, en su mayoria jovenes. Un cura que era muy desestructurado. Un cañón y una pantalla, por que la misa fue bastante tecnológica. Y yo, un joven argentino que no es el mejor de los cristianos, con sueño y hambre, batallando para sonreir, entender y no dormirme. Difícil tarea.

La misa relato con lujo de detalles los acontecimientos de por qué festejabamos/conmemorabamos la Pascua Cristiana de Resurrección. ¿Ya les había comentado que tenía hambre y sueño? Bueno, mi hambre se incrementaba, mi sueño igual. Pero hacia fuerzas, incluso cuando ya eran las 2 de la mañana. Por que sí. Acá las cosas las hacen en serio, si no vas a misa nunca, en Pascua te comes una misa de 4 horas. Afuera los pecados, adentro la sangre y el cuerpo de Cristo –sin ofender a ningún Cristiano-. El Vura nos bañó en agua, y por fín dió por finalizada la ceremonia. Record Guiness, según yo.

Luego de la misa nos fuimos a un área en común donde había una mesa llena de comida. Frutas, Masas secas, Sandwiches, Chocolates, Te, Cafe, Carne, Sushi. Me abalancé sobre la mesa, cual ave de rapiña. Y así de rápido fue el grito del cura advirtiéndome/Cagandome a pedos, por que la comida al parecer no estaba bendecida. Miré a mi al rededor, y me encontraba rodeado de Lituanos y la mirada piadosa y de risa de la madre de la familia. Pedí perdón, cual caballero francés. Y luego de haber pedido en el nombre dios, comimos.

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Kiausinai per visiem! Este es el juego en el que perdi, muchas veces.

Mi pascua empezaba entre perdidas, fuego, caminatas, una misa interminable, una cagada a pedos de un cura y comida. Comprendí, que ese fin de semana sería distinto y que probablemente, único.

El sábado comenzó desde muy temprano. Para mi era aún madrugada, cuando golpearon a mi puerta los dos más pequeños de la casa. Desayunamos todos juntos y luego partimos a la casa de la abuela materna de la familia. Toda la familia junta, y yo. Un latino entre tanto rubio caucásico, bueno mejor dicho, Báltico.

Volvimos a resar tomándonos todos de la manos. La mesa rebalsaba de tortas, frutas, pollo, ensaladas, compotas, vodka, panes y vinos. AH! y el protagonista de las pascuas, LOS HUEVOS DUROS! Durante ese fin de semana comí más huevos duros, que en toda mi vida. La costumbre es juntarse durante la semana previa a la pascua y decorar huevos, a través de colorantes y ceras naturales. Haciendo algunas cosas muy Featured imagebonitas. Pero excesiva cantidad de huevos, quizas unas 4 docenas, para tan solo 10 personas. Calcularán ustedes la cantidad per capita de la ingesta de huevos. Cacaree.

Tomó cada quien un huevo. Bendecimos la comida. Comimos el huevo y arrancó el banquete.

Luego de la comida, los más chicos y el latino que estaba desencajado entre tanta clara y yema, nos pusimos a jugar un juego con los huevos. La consigna es golpear, luego de tirar el huevo a través de una rampa, los huevos de los contrincantes. Gana quien golpea todos los huevos de los contrincantes. Claramente los nenes de entre 4 y 9 años tuvieron un desempeño más destacable que el mío. Perdí en primer lugar, en las 5 veces que jugamos. No me frustré. Aunque les advierto, a los nenes los dejaban hacer trampa, y yo ahí como boludo, tratado de golpear los huevos, que por su forma cilíndrica, paraban en cualquier lugar, menos golpeando el que yo queria.

Terminó el día, pero no las festividades. El lunes proseguiría todo. Puesto que en tos lugares también se conmemora el primer día luego de la resurrección de Cristo.

Domingo y aunque nuevamente comenzó todo temprano, estaba contento por todo lo que estabamos viviendo. No son muchas las oportunidades de festejar cosas ¨en familia¨ y más allá de que llevo muy bien el echo de vivír lejos de la mía, a veces me siento en casa, cuando comparto cosas con ésta gente que hace a la vez de soporte y familia.

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Mas huevos!

Nos dirigimos, pero esta vez sin perdernos, a la casa de la abuela paterna. El ambiente era festivo, aunque todos estabamos un poco cansado. Desveladas y amanecidas. Más comer hasta reventar, no suelen ser buenas combinaciones para combatír el cansancio. Comimos, y nuevamente hicimos torneo de ¨Haber Quién Le Pega Al Huevo Primero¨. Perdí. Nuevamente.

Como sea que haya sido el resultado de dicho campeonato, pasé un fin de semana muy especial y aunque mi esencia no sea extremadamente Cristiana, creo que ha marcado un poco mi memoria. Dificilmente vuelva a vivír una Pascua Lituana. Y tengo la tranquilidad de haberla vivído como tal. La primera, la única y la mejor.

Pensamientos del Septimo mes//Septintas mėnuo Lietuvoje

Al parecer en mi espalda quedaron los primeros pasos por estos pagos. Siguien el dicho de que ¨Un intercambio no es un año de tu vida, sino la vida en un año¨ entonces ahora estaría dando mis últimos pasos, quizás si se me permite el paralelismo, estoy en el ocaso de la vida, pero hacerlo también sería muy trágico y triste cuanto menos. Por lo que simplemente diré, que estoy en el tiempo justo para ser feliz. El ya y el ahora.

Es verdad que hoy recibo mi septimo mes en éstas tierras con una mezcla de sentimientos que dificilmente podría describir.  La felicidad de saber que he sobrevivido al invierno. La nostalgia de saber que he visto más lunas que las que por lo menos en ésta etapa, me quedan por ver. El extasis de saber que allá en mi Argentina natal está mi familia y amigos, y que en poco tiempo no más nos reencontraremos. El nudo en la garganta por pensar en una gran incógnita como lo es pensar si volveré en algún momento a estos lugares que tan felices me hicieron, si volveré a reir con mis compañeros de travesias. Y aunque anhelo que sea un si, la parte más escéptica de mi ser lo pone en dudas.

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hablo de esta colina, y este atardecer. Con esa ciudad hermosa de fondo. Nosotros bajo un mismo cielo.

Hace escasos días escalé una pequeña colina perdida en el margen izquierdo de la Autopista de Vilnius. Un Bosque perdido al lado de la civilización. Un lugar que esconde milenarios pinos y barracas de la Gran Guerra Mundial, quizás de la Primera o de la Segunda, el viento no me supo susurrar en el oído con exactitud. Allí estaba Vilnius, el sol perdiéndose por el Oeste, dos tazas de café, un par de libretas, Loren y yo. El mundo y nosotros. El sol se caía iluminando por última vez en el día los pequeños rascacielos del Centro Financiero de la ciudad y nosotros entre cafés a medio enfriar y una barra de chocolate, simplemente ¨filosofando¨ de la vida.

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Aunque este atardecer, fue igualmente lindo. Quizas menos profundo

Entre palabra y palabra, alguien cayó en el error de reconocer que el tiempo ya no estaba del todo a nuestro favor, y que a eso que le teníamos miedo en algún comienzo, inevitablemente, estaba llegando. Menos de 80 días marcaba el calendario, y una especie de puñal en el alma se sintió. No por que no ame mi país, y no extrañe a mi familia, pero creo que solo los que hemos pasado por este proceso al que yo llamo ¨Intercambismo¨ puede comprender lo que quiero expresar.

Loren atinó a decir: ¨No hay nada más pinche que irse de Intercambio, si lo analizas. Cuando te estás acostumbrando y cuando por fín generaste lazos, el avión está encendiendo sus turbinas¨. Y aunque nunca me quedó muy en claro que significa pinche, por que al parecer significa todo, pero no significa nada. Supuse, que en ésta oración hacía referencia a algo feo.

Si tuviera la posibilidad de elegir nuevamente, no dudaría en volver a ser un estudiante de intercambio, pero al mismo tiempo concuerdo plenamente. Que como las monedas, el ¨Intercambismo¨ cuenta con dos caras, pero que una no se destapa sino bien entrado el final, cuando tus sentimientos ya están metidos hasta el codo y no hay vuelta atrás. Y aunque es verdad que por la vida no se puede andar privándose de querer, por el miedo a que en algún momento llegue el final, al mismo tiempo me pregunto sino es aunque sea un tantito contraproducente andar por el mundo depositando sentimientos en distintas personas, en tierras lejanas y en calles milenarias, regando al mundo de amores que el tiempo nos sacará, al menos fisicamente. Y aunque entienda que las relaciones genuinas no se desgastan con el tiempo expliquenme que haré cuando tenga que dejar una vida que he constuido todos estos escazos y al mismo tiempo muchos, meses en Lituania.

Perdón si hoy vine gris. Simplemente me desperté inundado de cosas, y como me han dicho una vez, el que no desagota el alma, se ahoga con impurezas…

Trataré de que todo ésto no sea impedimento de nada. Intentaré seguir caminando éste camino. Viviré lo que quede, de la mejor manera posible. ¿Y luego? Viviré un presente distinto a mi pasado, y de vez en cuando, cuando alguien dentro mio lo pida, volveré con mis memorias a reproducir los días de viaje.

Dicen que las etapas necesitan ser concluidas, para crecer. Quizás es verdad. Entonces decidiré cerrarla en el momento más oportuno, y arrancar una incluso una mejor. O al menos lo intentaré. Nadie va a frenar mis risas, e intentaré que yo no me las frene…

Dabar, Lietuvitų kalbos

    Septintas mėnuo Lietuvoje

Šiandien yra mano septintas mėnuo Lietuvoje, ir aš nesu labai laimingas…

Kodėl? Todėl Aš supratau aš turiu tik šiek tiek daugiau už 70 dienas Lietuvoje…

Tikai taip aš myliu savo  šeimą ir aš pasiilgau savo šeimos. Bet dar, aš turiu viena gyvenimą čia irgi. Aš turiu draugais, viena lietuvos šeimą, ir tikrai man labai patinka gyvena vilnuoje. Aš žinau yra sunkiau skridžio į Argentina už atėjimas čia. Todėl kai buvau Argentinoje, zinojau kad i Lietuvą važiuoju tik metams. Bet dabar aš nežinau kada aš busiu čia kita karta…Sunki, labai.

Bet dar, Aš Pasistengsiu daug juoktis iki galo..

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Aš tikrai myliu Lietuva, tipo Mikotavičius dainą.

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200 LUNAS LITUANAS-DU ŠIMTAI DIENŲ LIETUVOJE

Hoy no es un día cualquiera, hoy es mi día numero 200 en Tierras Lituanas. Increible, pero real.

Al parecer no fue ayer que llegué al Aeropuerto de Vilnius junto a dos mexicanos (Loren y Sergio). Muy por el contrario fue

Featured image hace 200 lunas Lituanas.

Vivo, respiro y exhalo felicidad.

Gracias a todas aquellas personas que me ayudaron a concretar mi

sueño y a los que hoy me siguen apoyando.

Y como dice la Bersuit recuerden:

“No hay nada mas antiecologico que un infeliz”.

A vivir los ultimos 85 dias con la mejor de las ganas…

Šiandien yra viena labai ypatingas dieną į mani. Kodėl? Gerai, yra mano dU šimtai dienų Lietuvoje. Neįkeltinas, bet tiesa…Featured image

Aš manau buvo vakar kada aš atvyko į Vilniaus oro uostas su du meksikiečiai draugais (Loren ir Sergio) ir viena lagaminaspilna baimės… Bet ne. Čia, aš esu. Po 200 dienų rašyti mano dienoraštį. Gyvenimu mano svajonės.

Ačiū visiems. Todėl, mano laikas čia yra daug už fantastika.

Dvi šimtai dienų Lietuvoje, Bet dabar aš gyvensiu pabaigos, kaip laimingas, kaip tai yra įmanoma.

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Reflexiones Nevadas

La ciudad había estado durante muchos días cubierta por una gran nubosidad. Un cielo encapotado, una mezcla de tonos grises y blancos. Un cielo amenazante, que amainaba a llover constantemente. El viento también hacía su trabajo, soplaba y resoplaba. De Sur a Norte, De Oeste a Este. Desde el Vingio Parkas a la Torre de Gediminas. La naturaleza, terca y caprichosa, no se había percatado que en realidad la primavera había llegado. Que de alguna manera, el sol debía aparecer y que los árboles y flores lentamente, a su propio ritmo, iban a ir despertando de su gran invernada. Aparecerían los colores, los pájaros cantarían y hasta quizás una mariposa posaría en alguna de las estatuas soviéticas que aún quedan en el Puente Verde -Zialasis Tiltas-. Pero no. Terca y caprichosa naturaleza, o quizás tampoco sea una cuestión de capricho, quizás sea una cuestión de Calentamiento Global provocado por el hambre de dinero y la ceguera ocasionada por el poder que el hombre tiene. Aunque en definitiva podría decirse que es por lo terco y caprichoso que resulta el ser humano en su proceder. El dinero maneja las riendas del mundo, aun sin importar que dicho motor sea un puente directo y sin escalas a la destruccion -quizás lenta- de todo lo hermoso de este mundo, incluidos nosotros. Que en definitiva y siendo sincero, seria la perdida menor…

Pero como sea que sea -Y dejando de lado mi intento de análisis, que poco tiene que ver con lo que venía hoy a contarles- el relato venia por otro lado. Nada de lo que climatológicamente era esperable paso. Ni el sol apareció. Ni los pájaros cantaban. Ni los árboles se despertaban Y mucho menos aquella mariposa atrevida se posó en el hombro del granjero soviético. Era una ciudad gris. Y nosotros ahí, tratando de ser felices aunque el clima conspiraba contra nosotros. Felices, como meta, motor y lema. Ahí, algunos pocos locos, metiéndole ganas a la vida, honrando el presente, para tener historias que contar en algún futuro…

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Vilnius es tambien la ciudad del amor. “Ir aš tave myliu”-“Y yo te amo”. Rio Neris.

Era jueves y la luz solar aparecía lentamente por sobre el Neris, Vilnius y nosotros, sus humildes habitantes, despertabamos. Para sorpresas de todos, el viento había cesado. Pero eso no fue lo que mas sorprendió a la pequeña población capitalina. Los árboles que hasta ayer eran grises, estaban blancos, cubiertos por un gran manto de nieve. La ciudad estaba nuevamente blanca. Quienes conozcan Vilnius, podran estár de acuerdo conmigo cuando digo que es una ciudad hermosa en cualquier estación del año, pero que bajo la nieve, tiene un encanto mucho más atrapante.

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Vilnius desde mi habitacion…

El destino una vez más conspiraba para que seamos felices. O nosotros eramos un poco optimistas. Ambas pueden ser teorías correctas. Quizás una combinación homogenea…

Llegué a la escuela cubierto de agua y nieve. Mi cuerpo frío. Mi naríz congelada. Mis manos un poco húmedas. Pero una sonrisa marcada a fuego en la cara. Me di cuenta que la vida nos daba una oportunidad de ver algo que hasta el momento no habíamos tenido la oportunidad de ver. Quizás deba aclarar antes de proseguir en el relato, que el plural se debe a que no estaba solo, sino con mi compañera de aventuras, Lo.

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Trakai

Trakai es un pueblo entre los lagos, con un gran castillo medieval. La ciudad nació con la voluntad del Duque Vytautas de construirle un lugar acorde a la Duquesa para pasar sus veranos, sin la necesidad de estar lejos de él. Amor o dinero. O nuevamente, una combinacion homogenea. Los más desconfiados dirán “La quería tener controlada”. Yo me quedo con la versión más risueña. Trakai me resultó un paraiso verde en el verano. Una paleta de ocres en el Otoño. Me faltaba indudablemente verla blanca, congelada. En estado puro.

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Las estatuas sovieticas del Puente verde, atacadas por la nieve.

Y allí nos fuimos…

Tres amigos, un micro y muchas ganas de disfrutar el tiempo que nos queda.

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trakai congelada

Trakai fue como lo habíamos esperado. No fue una sorpresa verla linda, impoluta y pura. Una joya en una gran corona. Pero finalmente cuando llegué a mi casa me dí cuenta que en verdad ese día había sido un gran libro de enseñanzas, y que en definitiva el ‘Mini viaje a Trakai’ no era más que algo anecdótico. Un puntito en una recta, pues aprendí alguna otra cosa, que me gustaría compartir:

  • Quizas las nubes tapen el sol. Los vientos de la vida soplen fuerte y de todos lados. Pero resulta que la vida es un tanto sorpresiva, y nunca sabemos si a la vuelta de la esquina, o en el próximo amanecer, las cartas no cambiarán. A veces preferible sentarse, mirar las cartas, tomarse un té, meditar y luego actuar. Nada es infinito, ni interminable. Ni las penurias, y menos el éxtasis de la felicidad.
  • La felicidad no depende del ambiente. Depende de vos. Quien quiere puede.
  • En la vida lo importante no es tener el último Iphone. Sino los compañeros con la locura necesaria para cambiar todos sus planes en pos de acompañar tus planes de ultimo minuto..
  • Vale más una campera húmeda y unas zapatillas embarradas, que el mejor de los trajes impecables y unos zapatos Armani. Pues el mundo no se descubre y explora vestido de etiqueta.
  • La vida es todo aquello que pasa, mientras estamos muy ocupados viendo todo lo que no tenemos.
  • Vivir a veces es mas fácil  y muchísimo más gratificante que ver la vida pasar desde la ventana de la habitación.

Quizas si ponemos un poco de nosotros, podramos cambiar las nubes por copos de nieves…

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Sigue tus sueños

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Lietuviškai Laikas

Gerai, šitą yra mano pirmoji laiką aš ražite lietuvių kalbos mano ‘Blog’ (Yra dienoraštis? nežinau). Galbūt šitą tekstas ne busiu tobula bet aš tikrai norėjau rašyti lietuviškai.

Mano pirmoji dienos Lietuvoja aš žinojau dvi žodžiai: Taip ir Labas. Ne daugiau. Žinau, yra nieko. Dabar aš ne esu viena lietuvių kalbos ekspertas, bet aš truputį laimingas su mano pažanga.

Šianden yra mano 180 dienu..Labai LABAI gretai. Neįtikėtinas. Aš manau buvau vakar kada aš atvyko Vilniuje. Bet ne, buvau 180 dieną prieš… aš jau žinau, tai bus labai sunku sugrįžti Argentina. Bet, Turiu…

Gerai, po pristatymo aš norėčiau kalbet apie Septintas dalyku man patinka apie Lietuva… EINAME!

  1. Sauletą Diena: Ne yra normalus žiemą to see saulė. Viena Sauletą diena galėtų būti fantaštika, todėl saulė yra danguje. Tai…Tikrau kai matai saule privalai ja megautis. (Latinos žmonės kaip man tikrai reiki haha).Featured imageFeatured image
  2. Cepeliniai: Aš valgiau cepeliniai pirmoji laika, dvi savaites prieš. Ir buvau labai skanaus. Ačiū labai Lietuva Cepeliniai yra geriausai.Featured image
  3. Trakai: Ne yra daugiau fantaštika miesta už Trakai. Tikrai. Labai senas, daug medžiau, pilis ir didelis bala (nežinau kaip Lietuviškai lake).

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    trakai pilis

  4. VVDG: Mano mokykla yra puikus. Galbūt viena ar dvi mokytojai ne yra labai linksmas ar laimingas. Bet žmonės yra draugiškai ir labai talentingas (??).

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    ‘Aš galiu’ savaite

  5. Mano Dramos grupė: Labai pakvaišę žmonės. Ne normalus. Nieko. Bet labai labai linksmas. Geriausai laikas su jais.

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    normalus(?

  6. Vilnius:Labai gražus miesta. Ir senas miesta geriause europoje. Labai laiminga, todel as gyvenu čia ❤

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    Pilis Gatve ir Gediminos Boksta su Dangus Balonas

  7. Trijų Kryžių Kalnas: Gerai vieta, kur tu gali mėgautis siena miesta iš aukštas kalnas. Mano mėgstamiausia vieta skaityti.

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Gerai, aš buvau 2 valandas ražite šitą tekstas, buvo sunkus. (Labai). Bet aš manau yra galima suprati.

Viso gero žmonės! ir Ačiū už demėsio